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Anna Gabriel: “La ruptura con el Estado debe oxigenar esta democracia de corto alcance”

Posted by Noticiario centro de Andalucia en 21/10/2015


Catalana de origen andaluz, la dirigente de la CUP Anna Gabriel reflexiona en esta entrevista sobre la evolución de su partido y reprocha a ‘Catalunya sí que es pot’ su “tibieza” en la campaña del 27-S

ANDALUCIA/ INTERNACIONAL

La respuesta más esperada de algún dirigente de la CUP (Candidatura d’Unitat Popular) es si se va a investir o no a Mas como presidente. Precisamente esa respuesta no la tenemos en esta entrevista a Anna Gabriel (Sallent, 1976) porque no se lo hemos preguntado.

Y no lo hemos hecho porque no hay respuesta: de hecho y ante tanta presión mediática, la organización tuvo que enviar un comunicado a sus redes internas alertando de que no se dieran respuesta a esa pregunta. Hay otras muchas cuestiones muy interesantes de esta organización social y política que merecen atención. Por ejemplo, más interesante para Andalucía sería conocer precisamente cómo se construye un movimiento que sin perder el norte de la identidad nacional claramente impulsa una estrategia de izquierdas en su día a días desde los municipios.
Anna Gabriel es una de las mentes frescas y lúcidas que tiene la CUP y una gran conocedora de Andalucía. Su padre emigró desde Huelva y llegó a Sallent para trabajar en la mina, mientras que su madre, nacida en Sallent, proviene de una familia minera de Murcia y militó en el PSUC. Su trayectoria se remonta a años atrás primero como concejal de su pueblo y luego como parlamentaria, lo que le ha permitido ser una de las personas más representativas de la CUP en sus diferentes vertientes. Por el lado municipalista, la principal pata de la formación, fue concejala de su pueblo desde 2003 a 2011, primero en el gobierno y luego en la oposición. Por el lado parlamentario, Gabriel llegó con el desembarco de los primeros tres diputados de la CUP en el Parlament, en 2012, donde ha sido coordinadora del grupo. Con una experiencia de 12 años, ocupa el número dos de la lista de su partido por Barcelona y es pieza clave para comprender el desarrollo de esta organización.
La CUP parece que ha surgido hace dos días con el efecto mediático del resultado de las catalanas, pero esto viene de atrás…
Bueno, es cierto que ahora la CUP está en el candelero político, en el centro de la vida mediática del conjunto del Estado español y para muchas personas supone descubrir un proyecto político que desconocía. En todo caso, la CUP como experiencia municipalista de la izquierda independentista viene de lejos.
¿Vuestro origen es netamente local, entonces?
Las candidaturas de unidad popular de alguna manera apuestan de forma clara por ir resituando el proyecto municipalista; desde las locales de 2003 hasta estas últimas del 2015 el crecimiento ha sido sostenido, hemos ido poco a poco, con un crecimiento lento pero bien afianzado con unos resultados muy sólidos, una red de de asambleas que dibujan un mapa municipalista alternativo en el conjunto de los Países Catalanes.
La campaña ha sido muy original. Un mítin en el lugar más pepero de Badalona e incluso un intento de acto en la cárcel. ¿Qué tiene de original vuestra campaña?
La campaña de la CUP dio inicio en Sabadell, una localidad donde una candidatura rupturista alcanzó la alcaldía con un pacto con otros partidos, y para nosotros tenía una importancia simbólica porque Sabadell fue seno de la corrupción del Partido Socialista de Catalunya, una de las alcaldías más tachadas por estos casos de corrupción. Y la cerramos en Badalona, nos parecía simbólico también cerrarla en una ciudad metropolitana importante donde está gobernando una coalición de partidos con una propuesta clara de municipalismo alternativo y que era el feudo que el Partido Popular reivindicó durante toda su campaña municipal. Pero, en resumen, la campaña la hemos hecho como siempre las hemos hecho: con muchas manos, mucha militancia, haciendo más de 400 actos en toda Cataluña, pegando carteles y haciendo banderolas, como siempre ha hecho la izquierda en sus campañas. Con las manos.
¿Vuestro vídeo de campaña fue viral en las redes, no?
Todavía teníamos muy poco espacio electoral, pero sí es verdad que hicimos un vídeo que nos reíamos un poco de todo, incluso de nosotros mismos, con un mensaje muy nítido en relación al proceso. Con la metáfora de que vamos lento porque vamos lejos y está claro que nuestro motor es la gente. Fue visitado por cientos de miles de personas, con lo cual nuestra virtud, si tenemos alguna, es superar los límites electorales, sin pedir ni un solo euro a ningún banco, porque no queremos deber dinero a los bancos.
¿Y el mitin frustrado en la cárcel?
Es verdad que intentamos hacer un acto en un centro penitenciario, pedimos permiso en el de Figueras, y nos negaron la entrada alegando que no había interés en el tema. Nos plantamos en la puerta de la cárcel para denunciar esto y que había mucha gente que no podía expresar su opinión ni votar, en un apartheid democrático tanto para las personas que no tienen papeles como aquellas que están privadas de libertad.
El resultado ha sido ahora muy favorable para la CUP en comparación con otros comicios en Barcelona ciudad y metropolitana. ¿Ya hay un voto más urbano?
El resultado electoral es bastante bueno en la ciudad de Barcelona, en algunos barrios con un porcentaje de voto cerca del 20%. También en toda la corona metropolitana es donde vemos el crecimiento de la CUP. Bueno, esto demuestra que el discurso independentista pero netamente anticapitalista se abre espacio en una parte de la población que está afectada por la crisis. Pero, sobre todo, los resultados dibujan que todavía nos quedan mucho por trabajar.
¿Cuál es vuestra apuesta de fondo?
El proyecto de la CUP no se queda en esos quince días de las campañas electorales: de lo que se trata es de apostar por crear conciencia crítica y hacer pedagogía política. Hacer ver a esa clase trabajadora que está desclasada que la única posibilidad de que se reconozcan nuestros derechos es con la organización de la misma, y que esto tampoco empieza y acaba con un partido político, pues hay cantidad de expresiones desde la autorganización y los movimientos sociales que hacen que se pueda construir unidad popular en el día a día, para que después los resultados electorales sean buenos.
¿Qué influencia ha tenido vuestro trabajo municipalista en estas elecciones?
Entendemos que la influencia que nuestro trabajo ha podido tener en estas elecciones es sobre todo por el bagaje municipal, que cuando la CUP entra en un ayuntamiento comienzan a pasar cosas, porque se denuncia la corrupción, se impone una agenda de radicalidad democrática, porque se habla de independencia sin tapujos desde lo local, porque apuesta por unas políticas que intentan atajar los problemas que nos da el sistema capitalista.
También es distinta vuestra praxis orgánica.
Sobre todo porque ponemos en el centro del tablero de la política una cultura política que se basa en la no profesionalización, el cobro de sueldos que está muy por debajo de la media, renunciamos a los privilegios, lo que tenía que haber sido la izquierda toda la vida, un ejemplo de austeridad, de rigor y de entender que el cargo público es un compañero más de la asamblea local, un militante que hace su labor como lo hacen el resto de los compañeros y las compañeras. Esa es la cultura política que lleva la CUP a los municipios y esto es un valor, de hecho con las negociaciones con ‘Junts pel Sí’ llevamos ese lema de ‘para todos todo, para nosotros nada’.
Sobre las otras fuerzas políticas, como ‘Catalunya sí que es pot’, donde iba Podemos, ¿por qué crees que han fracasado? ¿Crees que tiene que ver utilizar discursos sobre la emigración andaluza o extremeña de hace más de 30 años?
Bueno. ‘Catalunya si que es pot’ ha hecho ya valoraciones de cómo le han ido las elecciones, de hecho ha habido dimisiones a raíz de los resultados, como la de la secretaria general de Podemos en Cataluña, y han surgido voces muy críticas de cómo ha ido la campaña. Tampoco nos compete a nosotros hacer una valoración profunda de sus resultados, nosotros durante la campaña ya alertábamos, como mínimo, de algunas cosas.
¿Como cuáles?
La primera, que en un momento como el actual de encrucijada con el Estado español, dirimir entre democracia y gente o entre imposición estatal, no entendíamos por qué no tenían una postura más clara. No concebían estas elecciones como plebiscitarias y pensaban que todo estaba en un referéndum pactado con el Gobierno español.
¿Se equivocaban con ese planteamiento?
Todo el mundo sabe a estas alturas que eso es imposible. Todo esto nos sorprendía en una izquierda que siempre ha estado en el discurso de la autodeterminación de los pueblos. En segundo lugar, en el campo de lo social hemos visto a veces una cierta tibieza; más allá del no a Mas y de que Convergencia es corrupción, parece que no abordaban cuestiones de bastante más calado, como la pertenencia a la Unión Europea, la salida del euro o la pertenencia a estructuras militarizadas como la OTAN.
¿Han fracasado, pues?
Su tibieza en estos temas quizás les ha pasado factura porque no se les ha visto como una fuerza determinante. Ellos querían disputar la mayoría a Mas, y no sólo no lo han conseguido, sino que han quedado a nivel de espacio político debilitados y en cierta manera desorientados. No nos alegramos de esto y esperamos que se pueda iniciar un trabajo con ellos sincero, honesto y que sume apoyos para que el pueblo catalán sea libre del sistema capitalista. Y que estemos todos juntos en esta denuncia del sistema económico vigente.
¿Cómo incide vuestro proyecto en el resto del Estado?
Nosotros, en campaña, también decíamos que estábamos convencidas de que la ruptura con el Estado español, esa posibilidad de que Cataluña comenzara un camino para la construcción de una república catalana también debe servir para oxigenar esta democracia de corto alcance que tiene el Estado español.
¿De qué manera?
El encaje de esas experiencias de construcción de alternativas, esa red de experiencias de contrapoder, de la rica experiencia del sindicalismo combativo, de las editoriales alternativas, comunicación fuera de los poderes fácticos, esas asociaciones vecinales combativas, esas ocupaciones sociales en defensa de la vivienda, esa cultura popular recuperada, la recuperación de la memoria histórica para sacar de las cunetas a nuestros muertos… toda esa realidad, que también está muy viva en el Estado español, puede tener la capacidad de articular un proyecto político en clave de movimiento, mucho más interesante que de partido, que sólo piense en los comicios electorales y que esto sea sólo un instrumento del que nos dotamos. Por lo tanto, el proyecto de la unidad popular tiene que ir más allá de lo electoral y ser expresión de esa riqueza de luchas.

Noticia original: Diario: http://www.andalucesdiario.es/politica/anna-gabriel-la-ruptura-con-el-estado-debe-oxigenar-esta-democracia-de-corto-alcance/

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