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El andalucismo, arma antisoberanista

Posted by Noticiario centro de Andalucia en 22/02/2016

El sentimiento identitario se diluye en Andalucía, sustituido por su uso como instrumento contra los independentismos

ANDALUCIA/INTERNACIONAL

Andalucía y el andalucismo como punta de lanza para atacar al independentismo catalán y vasco. El sentimiento nacionalista en el sur de España está hoy desdibujado, y en declive el sentir colectivo de pertenencia a una comunidad. La movilización ciudadana que hace 36 años identificó la causa de la autonomía con la aspiración igualitaria de la democracia social ha sido sustituida por la cerrada defensa de la integridad territorial y su corolario contra los intentos soberanistas de romper España.

La conmemoración del día de Andalucía, el próximo 28 de febrero, pone sobre la mesa la cuestión de si realmente perviven el andalucismo sociológico y el político, transcurridos ya 36 años de la conquista de la autonomía, o son ya una mera anécdota en el devenir de la historia.
“El 28-F significó que Andalucía ayudó a otras comunidades a que consiguiesen su autonomía y para que no hubiese comunidades de primera y de segunda, que en definitiva significa españoles de primera y españoles de segunda”, señala Juan Cornejo, mano derecha de Susana Díaz en el PSOE andaluz. Y es que los socialistas se presentan hoy como los únicos abanderados del andalucismo, un sentimiento que no se fundamenta tanto en la conciencia de pertenencia a un pueblo libre y soberano, sino en su oposición al catalanismo independentista.
Disuelto en septiembre del año pasado el Partido Andalucista, los socialistas andaluces enarbolan hoy esa bandera con una finalidad excluyente. Con la intención más o menos confesada de obstaculizar la posibilidad de que Podemos pueda llegar a un acuerdo con Pedro Sánchez, han iniciado una campaña de presentación de mociones en todos los municipios andaluces en defensa de la igualdad de los españoles “vivan donde vivan”. El PSOE andaluz ha unificado las dos banderas, por un lado, la roja; por el otro, la blanquiverde, puestas ambas al servicio de la enseña nacional.
Una situación contra la que se alzan voces pero únicamente desde la sociedad civil. Joaquín Urías, profesor de Derecho Constitucional, recuerda que “Andalucía no es la Junta, es la gente. La institución, controlada desde hace cuarenta años por la misma pandilla de mediocres y conformistas pretende suplantar al país. La Junta de Andalucía se quiere confundir con la propia Andalucía”.
Pero no siempre ha sido así. Los principios que sirvieron de guía al movimiento andalucista de inicios del siglo pasado se hicieron en abierta confrontación al Estado centralista y oligárquico, del que el andalucismo se declaraba “separatista”. Es más, ese andalucismo primigenio tuvo como punto de referencia para sus expectativas las reivindicaciones nacionalistas catalanas. No se estaba contra Catalunya, se quería lo mismo que Catalunya. La llegada de la República en 1931 hizo que Blas Infante precisara el andalucismo como antinacionalista. El andalucista no podía concebirse como separatista de España en un momento en el que el país iniciaba un nuevo rumbo hacia la igualdad y la justicia social. Al fin y al cabo, Infante no era un revolucionario, sino un notario liberal pese a que acabara fusilado por los franquistas en una cuneta de la carrera a Carmona.
Tras el paréntesis de la Guerra Civil y la dictadura, el mismo giro se produjo desde los años sesenta, cuando se inicia el resurgir del andalucismo. Se configura un nuevo nacionalismo sociológico al hilo del cual se ponen en marcha los instrumentos políticos para canalizarlo: nace el Partido Socialista Andaluz (PSA), que después perdería la S de socialista por la influencia de su fundador y líder, Alejandro Rojas Marcos.
Antes de 1977, socialistas y andalucistas estaban claramente diferenciados aunque, curiosamente, unos y otros estuvieron dirigidos por sevillanos (González, Guerra, Rojas Marcos, Uruñuela…). La movilización ciudadana andaluza, otra vez contra el Estado centralista y despótico, encontró en el PSA una forma de canalización que desembocó en la obtención de cinco diputados en las elecciones generales de 1979, y una fuerza muy considerable en los ayuntamientos. La guitarra de Paco de Lucía, las canciones de Carlos Cano y Camarón o el flamenco reivindicativo de Lole y Manuel componían la banda sonora de aquellos tiempos de excitación andalucista. Envuelto en la ola, Rafael Escuredo, primer presidente socialista de la Junta, se propuso recoger todas las aspiraciones de los andalucistas. Escuredo cumplió su promesa, dando el primer paso para que el PSOE empezara a fagocitar a las fuerzas nacionalistas.
Pero, “forjado contra el centralismo absorbente del Estado, el andalucismo político había de perder parte de su razón en un régimen descentralizado, autonómico”, dice el historiador Sebastián Martín. Sus reivindicaciones le fueron hurtadas por partidos progresistas de escala estatal. “El problema de la distribución de la tierra y de los frutos del trabajo, clave del andalucismo popular y punto de engarce entre éste y el político dejó de estar en el centro. Sólo subsiste desde entonces el elemento más externo de la identidad andaluza: la reacción frente al agravio del hecho diferencial catalán”, insiste Martín.
El sociólogo Manuel López explica que en sus orígenes fue “el sentimiento de atraso y subdesarrollo andaluz respecto a otros territorios el que dio alas al sentimiento identitario andalucista. Pero la globalización del Estado de bienestar, pese a las diferencias interterritoriales, ha diluido ese sentimiento en una comunidad que nunca tuvo una burguesía ¬intelectual que liderara ideológicamente su reivindicación identitaria”. Isidoro Moreno, catedrá¬tico de Antropología, añade “el ¬camino errático, ambiguo ideológicamente y de política abstracta” seguido por el PA desde los ochenta, unido al abrazo del oso que supuso su pacto con el PSOE a comienzos de este siglo, como los elementos fundamentales de su fracaso.
Con el PP alejado históricamente de cualquier veleidad nacionalista (José Aumente, uno de los ideólogos ya advirtió que el andalucismo sería de izquierdas o no sería) e IU restañando las heridas de su último desastre electoral, Podemos se rebela contra esta situación y su secretaria general, Teresa Rodríguez, lo hace de manera muy contundente: “Ya nos han robado bastante como para permitir que también nos roben el 28-F”. Según Rodríguez, los socialistas quieren utilizar el Estatuto de Autonomía andaluz “como arma arrojadiza y como combustible para avivar el conflicto”. “El único partido que ha gobernado la comunidad durante casi cuatro décadas reconoce su propia incompetencia cuando hace ver que la comunidad depende de los impuestos de los catalanes”, concluye Rodríguez.
Susana Díaz responde que hay dos maneras de dividir a la gente: “Una por territorios, que es lo que parece que está buscando Pablo Iglesias; y otro, por capacidad económica, “que es lo que ha hecho la derecha estos años”. Ambas posiciones están en contra del espíritu de la autonomía andaluza porque “simplemente queremos ser iguales, la igualdad le va bien a los ciudadanos”.

Noticia original: Diario: http://www.lavanguardia.com/politica/20160222/302335449810/andalucismo-arma-antisoberanista.html

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