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JUEGO DE MUSTIOS Una agente de Isengard “Capitulo Uno”

Posted by Noticiario centro de Andalucia en 12/04/2017

Nuestra Señora de la Abstención viajó a las llanuras de Bruselia, la capital de Merkalia, el Imperio Merkeliano.

ANDALUCIA/INTERNACIONAL

Con ella iban muchos hombres ilustres comiendo gambas y sorbiendo los últimos buches de sus botellines calentorros, los guardaban en sus chaquetas, llenas de lamparones, mientras llevaban el palio de la Zultana por las frías calles de la rica ciudad.

Llegaron en procesión al Parlamento de Merkalia, donde habitan los hombres cuervos, funcionarios que representan a grandes gremios de mercaderes, gentes sin escrúpulos que “suben el IVA de los chuches”, si hace falta. Ella bajó del palio maravillada de ver tanta maldad acumulada, tanta negrura y corrupción en las almas de aquellos cuervos, algún día, ella reinaría en Merkalia, ese era su sueño, ¡la madredetodosloscuervosycuervas!

Su gran problema era que no entendía ninguno de los idiomas que allí se hablaban y no tenía ni idea de comercio ni apenas de nada, pero era buena apuñalando y preparando brebajes con sapos, arañas y lagartos, había aprendido desde “chiquetita”. Si en Merkalia trepaban los más malos, ella era la más trepa y ¡la más mala! En pocos años había envenenado a todos sus rivales de su clan para llegar hasta allí, sólo se le había escapado Pédrogorn hijo de Arathorn, pero estaba herido y exiliado, moriría pronto.

Por fin se abrió la puerta del Parlamento de Merkalia y entró la Zultana saludando y hablando a todo aquel que veía. Los hombres cuervos no la entendían, la miraban extrañada y se apartaban de ella. Algunas risas se escucharon a sus espaldas, pero Nuestra Señora de la Abstención no había llegado hasta allí para ¡retorcer cuellos de pollos negros!, venía a por su retrato con MartinChul, como ella lo llamaba, el presidente de la Cámara de los mercaderes. Schulz la vio desde su torre y un mal presentimiento recorrió su rostro. ¡¡La capa de la Zultana era muy negra!!, y traía muchos lumbreras detrás, con sus cirios negros encendidos. ¿Vendría a por él? ¿Había llegado su hora? A sus oídos habían llegado relatos terribles del clan PSUSA, de como la Señora había ido trepando en el clan, seguida de sus esbirros, cortando cabezas. Sabía que todos comían ingentes cantidades de gambas y quitaban a los niños sus juguetes. Ahora esa plaga estaba entrando en el corazón de Merkalia y había que alimentarlos.

PestiñoBlanco, uno de los Grandes Padres Mustios, salió a recibir a la Zultana, junto a él estaba Helena Teatracamo, una rica cuerva del clan antiguo, y compartiendo botellines y gambas comenzaron a subir por las escaleras del Palacio del Parlamento de Merkalia. Detrás, los lumbreras, esa guardia pretoriana marisquera de la Zultana, iba robando hasta los ceniceros, se fumaban las colillas que encontraban, Zárriar hijo de Zárriar los comandaba.

Schulz intentó ocultarse pero la Zultana lo vio en uno de los pasillos. ¡Chul, MartinChul! ¡Quiero mi retrato!

El mandatario, que no entendía sus gritos, huyó por un largo pasillo hasta una de las escaleras que le llevarían a la salvación. Sólo tenía que abrir una puerta de cristal y estaría salvado. Chuchana Lannister, la Zultana, venía sonriendo con ¡dos velas negras! Schulz le devolvió la sonrisa e intentó abrir la puerta pero Ella avanzaba sin tocar el suelo, volando, y se posó junto a él.

Rápidamente los esbirros del Zultanato colocaron unos sillones, una bandera de Merkalia y les hicieron un retrato. Ella cogió las manos de Schulz y le dijo lentamente: “Chul, Chul, vengo de parte de Mariano, Mariano de Isengard, traigo un mensaje para la emperatriz Merkeliz de Prusia, dile que todo está atado y bien atado. Dile que gracias a ¡Chuchana Lánistre!, a mis malas artes y a ¡dos velas negras! ¡Pédrogorn no reinará en Avecrenia!” Schulz la miró aterrorizado, no entendía ni una palabra de lo que aquella Señora le decía pero uno de sus cuervos le tradujo al oído lo que la Dama Oscura le había susurrado. Cuando se volvió para responderle no vio a nadie. Al fondo del pasillo un manto muy negro iluminado por cirios ¡muy negros! se alejaba a gran velocidad.

Se habían llevado la moqueta, los extintores y hasta los pomos de las puertas. Schulz se acercó a un ventanal para ver al séquito de la Zultana portando un enorme retrato de él con Chuchana Lannister, la agente de Mariano de Isengard.

El mal rollo que tenía en el cuerpo sólo empezó a disiparse cuando vio alejarse, entre tormentas y grajos, el palio de Nuestra Señora de la Abstención rumbo a Avecrenia, tierra de tiesos.

 

 

• ENLAZAR CON ARTÍCULO DE Daniel BellacoDESDE digitalsevilla.com

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