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JUEGO DE MUSTIOS, la alianza de Chuchana y Mariano “Capitulo Dos”

Posted by Noticiario centro de Andalucia en 13/04/2017

En el Episodio 1, Chuchana viajó a Bruselia teledirigida por Mariano.
ANDALUCIA/INTERNACIONAL

Tras el viaje, el palio de Chuchana Lannister entró en la Cueva de Alí Pa Pá, el primer anillo de la fortaleza azul de Don Mariano.

Se sentía como en casa por el lujo y la cantidad de maletines y sobres que portaban todos los soldados y nobles de la fortaleza. Le recordaba todo aquello a su castillo en Tiesaduría, Avecrenia del Sur. De repente algo la perturbó, de las cuadras vino un tumulto de improperios, la marquesa Esdeguasa Ytriste estaba jugando al bingo y perdía de nuevo.

Chuchana saltó del palio cuando vio a un mayordomo muy mustio, su primo Fernán Hez Lannister, el siervo de Don Mariano. Chuchana lo había mandado allí como prueba de su disposición a sellar la alianza entre la casa Lannister y la Cueva de Alí Pa Pá. Fernán Hez no sonreía nunca, era un Gran Mustio, del Principado de Avecrenia del Norte, pero ahora su labor era darle masajes en los pies a Don Mariano todos los días, a todas horas.

Fernán la guió por la fortaleza azul, sus ricos patios y salones, llenos de buzones para los sobres, donde los 40 de Alí Pa Pá saqueaban Avecrenia. Ella sabía de saqueos, sobres y maletines mucho, su clan ,el PSUSA había saqueado a caballo durante décadas su propio reino, arruinando a millones de tiesos mientras ellos, los Lannister, sorbían las cabezas de millones de gambas y chocaban sus botellines calentorros al sol.

Recordando sus galopadas saqueadoras llegaron Chuchana y Fernán Hez a un salón en la séptima planta de la fortaleza azul. Allí, una personita muy pequeñita, con los pelos muy revueltos, sellaba sobres mientras removía grandes calderos llenos de ranas, sapos y culebras. Chuchana sonrió, ella conocía a Sor Aya, la monjita matasiete, la más peligrosa bruja del gremio de ishishinos de Isengardia. Ambas habían aprendido juntas, desde “chiquetitas”, a hacer ungüentos y brebajes, a dar estacazos en la crisma y apuñalar riñones con devoción. Habían sido separadas por sus clanes de pequeñitas pero ahora se respetaban entre ellas ya que conocían ¡las mismas malas artes y los mismos conjuros y maleficios!

Sor Aya entregaba en aquel momento un voluminoso maletín y un sobre al Cardenal Fray Antón García-Forrarse, de los sestercienses, gran orador desde su púlpito en la Catedral Verde, maestro de la manipulación y confesor espiritual de PabloBelén, el princeso del pueblo.

Chuchana lo tenía a sueldo también, y el Cardenal rápidamente vino a besar la mano de la Zultana Lannister. Ella le pasó la mano por el lomo y metiéndole otro sobre en la chequera le preguntó:

– ¿Y el princeso del pueblo?

– Controlado. Ha cerrado todas las puertas a Pédrogorn y se ha echado al monte, como pidió Mariano.

– Bien, mu bien, ere un crá Padre. A tu cuñada le he subío el sueldo así que no me falles ¡que te delato! Y te pongo ¡dos velas negras!

– No te preocupes mi ama. Sor Aya me paga para allanar su carrera pero si te enfrentas a ella me cambio de chaqueta al momento, no tengo ningún escrúpulo como bien sabes. Acabaré con PabloBelén cuando me ordenes, Oh Gran Zultana.
– Me alegro. Ahora sígueme, vamos a ver al amo.

Chuchana miró a Sor Aya, que seguía currando como una mula con sus sobres, maletines y calderos, y entró al Salón del Marca, donde vivía el Gran Khan de la corrupción, Don Mariano de Isengard.

El salón estaba en penumbra, iluminado por pantallas con partidos de fútbol y algunos cirios negros que la propia Zultana había colocado alrededor de su señor. Al fondo había un gran dosel y una cama donde Don Mariano de Isengard fumaba puros mientras leía el Marca.

Junto a él, estaba abanicándole Mario Chisme Hez, del clan Lannister, el hombre de confianza de Chuchana en la Corte del Gran Khan. Mario Chisme Hez no tenía estudios, pero llevaba toda la vida acaparando riquezas y había llegado a dirigir un banco, CajaTroll, sin tener ni idea. Ahora abanicaba a Mariano pero él era un esbirro agradecido y cobraba mucho.

Chuchana se acercó a la cama y pisó a alguien que estaba a los pies de la cama, fray Paco Duendar, el obispo racionalista, que se había convertido en el Bufón Real de Don Mariano. Fray Paco estaba tumbado mirando al suelo, con los brazos en cruz, para que su amo no se manchara al bajar de la cama al orinal, a él le gustaba, ya que siempre caía alguna moneda y podía comer las sobras que le tiraba el Ovni de Pontevedra, el hijo del Plasma, Don Mariano de Isengard.

Al fondo había un retrato de PabloBelén, el princeso del pueblo, vestido de galán nocturno, con fajín y lentejuelas moradas cantando en una gala junto al Puma.

“¡Esa es mi obra!” dijo Fray Antón García-Forrarse mientras seguía el manto negro de Chuchana Lannister.
Mariano levantó la mirada del Marca y vio a la Zultana levitar hacia él entre velas negras, sonrió e hizo el amago de incorporarse pero Chuchana le rogó que permaneciera tumbado.

-“Mi señor, no hace falta, ya me subo sobre Fray Paco y le beso el anillo”

-“Esho me gushta” dijo Don Mariano.

-“Mis agentes no han encontrado a Pédrogorn, dicen que está reuniendo un ejército. Hay que acabar con él. Podría ganarme a mí, Chuchana Lanistre, y luego amenazarte a ti, Gran Khan. Los otros barones Lannistre y los Antiguos Padres Mustios, encabezados por Zapatir hijo de Inútil y el antiguo Gran Khan, Filipo Gran Hez de Persia así como Jordi I de Pujolia están muy preocupados. Si volviera podría ganarnos a todos, incluso a PabloBelén. ¿Está el princeso del pueblo en el ajo?”

-“Lo eshtá, a él no le conviene que vuelva Pédrogorn tampoco, podría vencerle. Ya he vuelto a engañar al Maniquí Real, Albert Nose Entera. El muy idiota cree que me importa su ejército de perdedores. Bueno, vamos a firmar el pacto que me canso. Chuchana hija, firma ahí y lárgate que empieza el partido.”

-“Sí mi amo. Tus deseos son órdenes”

La Zultana firmó el pacto sobre la espalda de Fray Paco, el Bufón Real, y se marchó flotando del Salón del Marca, de la fortaleza Azul y continuó su romería para dar caza a Pédrogorn hijo de Arathorn, el rebelde. La Alianza Bipartidista había sido firmada, ya estaba hecho, la oscuridad reinaría en Avecrenia por los siglos de los siglos, Amén.

• ENLAZAR CON ARTÍCULO DE Daniel BellacoDESDE digitalsevilla.com

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