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Macharaviaya, 18 años congelado en el tiempo esperando un PGOU que se ha hecho eterno

Posted by Noticiario centro de Andalucia en 17/03/2019

El municipio malagueño, de sólo 442 habitantes, ha visto paralizado su crecimiento durante casi dos décadas, atrapado en el calvario burocrático de la legislación urbanística andaluza

ANDALUCIA

Macharaviaya está a un tiro de piedra de Rincón de la Victoria y del mar Mediterráneo y a poco menos de 30 minutos en coche de la capital malagueña.

Desde Sevilla se tarda no mucho más de dos horas en atisbar sus casas encaladas encajadas en mitad de la Axarquía y atravesar sus calles es como regresar el pasado, pero sin necesidad de subir al DeLorean del doctor Brown.

El municipio, y sus apenas 442 habitantes, se han quedado como congelados en el tiempo. Pero sin el como.

Durante 18 años a duras penas se ha movido una piedra en Macharaviaya más allá del casco urbano propiamente dicho. El pueblo no ha crecido ni un centímetro más allá de los límites que tenía en 2001, y ello a pesar de que su estratégica ubicación geográfica, en mitad de la Axarquía, a pocos kilómetros de la playa y a unos cuantos más de la capital lo habría convertido en un auténtico tesoro para los promotores urbanísticos.

A su alrededor, hay decenas de ejemplos de cómo el desarrollo turístico ha impulsado el crecimiento de los municipios, algunos incluso más allá de lo deseable y de la propia ley. Macharaviaya ni siquiera tuvo la oportunidad de planteárselo.

En 2001 se estrenaba Operación Triunfo, las Torres Gemelas se desplomaban en un atentado terrorista que conmocionó al mundo entero y en España la crisis de las vacas locas provocaba el miedo entre los consumidores.
Y ese año arrancaba la tramitación del Plan General de Ordenación Urbanística, el PGOU de Macharaviaya, un documento básico para ordenar el crecimiento del municipio y dar seguridad jurídica a quienes quisieran invertir en él. O, simplemente, a los vecinos que quisieran construirse una casa fuera del perímetro del pueblo.

El calvario administrativo y burocrático ha durado 18 años y sólo hace unos días, la Junta de Andalucía le ha dado el visto bueno definitivo a un plan para el que se han redactado nueve documentos y cientos de informes y en el que han trabajado ingenieros de caminos, economistas, biólogos, abogados, arquitectos o geólogos, entre otros profesionales.

En todos estos años la normativa urbanística ha cambiado varias veces y a eso hay que unir un período de bloqueo político en el ayuntamiento -gobernado por el PSOE- que dejó en suspenso cuatro años la tramitación.

Del devenir del PGOU de Macharaviaya sabe mucho la arquitecta de la Diputación de Málaga María Luisa Escudier, que inició la redacción del plan cuando apenas había comenzado en su puesto. Cuenta, como anécdota, que ha tenido tiempo de casarse y tener tres niños en estos 18 años y califica de “odisea absoluta” lo que ha vivido hasta sacar adelante el documento, que a pesar de todo ha sido rechazado en un 10%, en lo relativo a uno de sus núcleos de población, aunque confía en que se solucione pronto.

Hay casos peores, dice, como el de un plan en el que trabajaron durante trece años “y sólo se aprobó el 10%” y respira aliviada por el sí al PGOU de Macharaviaya sobre todo porque había una fecha límite, el 14 de marzo, en la que caducaba su procedimiento ambiental. Si no se hubiese aprobado antes de ese día, “tendríamos que haber vuelto a empezar, otra vez”, dice.

El alcalde de este municipio, Antonio Campos, es otro de los que mejor conoce el devenir del plan. No en vano dirige el Ayuntamiento desde hace 16 años y por eso sabe bien el “ingente trabajo” que ha supuesto para un municipio tan pequeño como el suyo.

Cuenta que “todo ha estado paralizado” y que, afortunadamente, ya hay algunos proyectos urbanísticos en ciernes, aunque reniega del modelo de crecimiento sin límite de algunos de los pueblos vecinos.

Orgullosos de su pasado -sobre todo de su ilustre vecino Bernardo de Gálvez, que fue gobernador de La Luisiana y héroe de la independencia de Estados Unidos- y de su patrimonio artístico, Campos recalca que los vecinos quieren “conservar” su identidad. Aunque sin que eso esté reñido con el crecimiento.

El de Macharaviaya es un ejemplo extremo de lo que ha venido sucediendo en el urbanismo andaluz en los últimos años. Una legislación hiperexigente y una tramitación burocrática lentísima y farragosa ha empantanado el desarrollo de no pocos municipios.

Lo que le ha sucedido a este municipio malagueño, explica el secretario general de Infraestructuras, Movilidad y Ordenación del Territorio, Andrés Gutiérrez Istria, se explica porque la legislación exige lo mismo a la hora de elaborar el PGOU a un pueblo de 400 habitantes que a una ciudad de 600.000 y eso, dice, no es razonable.
“Hay planes urbanísticos que llevan doce o trece años de retraso” y pequeños municipios que tienen que pedir hasta cien informes.

Todo eso, asegura, quiere cambiarlo el nuevo gobierno andaluz que preside el popular Juanma Moreno Bonilla. La Consejería de Fomento prepara una batería de medidas para poner las cosas más fáciles a los ayuntamientos, simplificar y agilizar los trámites, al tiempo que se promueve una nueva Ley del Suelo.

El objetivo, que no haya, como sucede actualmente, 300 planes urbanísticos atascados y que se tarde, de media, ocho años en sacarlos adelante. Pero, sobre todo, que no haya más municipios condenados a la parálisis, congelados en el tiempo, por culpa de un calvario burocrático casi infinito.

Noticia Original: Pulsa aquí….

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